CRITICA DE SERIES DE HBO.
CARNIVALE vs TRUE BLOOD.
Por Luciana Ines Ferdkin.
Ciertamente las series de HBO tienen ese "je ne sais quoi" que genera una sensación de bien hechura. Claro que están bien realizadas pero al margen de eso hablo de calidad; calidad de guión, compromiso con el espectador; el deber de sorprender.
Casualmente comencé a ver dos series de esta cadena casi de forma simultánea. Se trata de True Blood y Carnivale –esta última recomendada-.
Ambas series están perfectamente ambientadas, son realistas y sus protagonistas están llenos de miga, y con esto me refiero a corazón, carne y hueso, y lo que suele ser menos habitual en las series: cerebro. Evidentemente hay un trabajo biográfico y creo que también de investigación para la creación de cada personaje. Las dos trasmiten una ingenua provocación, un DejO a comic, a TeBeo antiguo y minucioso, de ese arte envasado, esa tira de historieta única que durante nuestro pasado adolescente selló en nuestras mentes la sensación de tener un tesoro, un tesoro que al leerlo hacía que nos sumergiéramos en un mundo paralelo.
Empezaré por Carnivale aunque de las dos no es la que más me engancha, -quizás porque personalmente prefiero aún más adrenalina- sin embargo entiendo que es la que está mejor hecha, no solo por los detalles y la ambientación sino también porque esta cuidada desde el guion. Carnivale juega con el rol del espectador de una manera poco habitual.
El protagonista individuo -y aclaro individuo porque en este caso hay también un colectivo-, no solo logra la sagrada conexión con el espectador, sino que en principio es uno de ellos literalmente si tenemos en cuenta que la serie va de un circo de feria que rueda por el país, y que alguien de pronto por azar es arrastrado a incorporarse a él.
Este al comienzo observará casi desde fuera, pero dentro; lo mismo que el espectador.
Por eso, podría decirse que el verdadero protagonista entonces es el circo, y el tema su relación con el mundo. Y luego de esto entonces sí, haciendo zoom entre los carros de remolque, las carpas y la noria, los "coprotagonistas", son los individuos, sus vínculos y la síntesis de sus pasiones entre la suciedad irremediable, la sangre, el polvo, la hostilidad del medio, la fé y las ilusiones.
Y al margen de todo lo mítico de la serie yo haría una analogía concreta, ya que encuentro una extraña similitud entre la forma de moverse de un circo de feria y un equipo de realización audiovisual, de cine o series. Entiendo que el trabajo en equipo de por ejemplo una productora puede llegar a ser muy intenso y a la vez su producto en sí es el entretenimiento del público.
Por esto último, además, Carnivale se lleva todos los puntos.
Ahora bien, cambiando la temática, perspectivas y de hecho, cambiando de serie por completo, True Blood tiene bastante más acción, salvando el cliché vampirexco, y todo el rollo de chico chica, manifiesta un poco ese estilo Nail Gaiman aunque bastante diluido, esa inevitable convivencia entre monstruos no tan monstruos y humanos no tan sensatos, en medio de Minotauros, gays traficantes y dioses mitológicos reclamando fieles que los hagan revivir.
Los protagonistas son algo más clásicos y en toda la estética de la serie queda claro el punto gótico, aunque este estilo expresionista se mezcla de vez en cuando con un grotesco insólito que hace constante referencia a la "chispa divina" entre abundante sangre y erotismo. Igualmente no se salva en algunos aspectos por el target al que está dirigido. Obviamente el público de True Blood podría ser sobre todo jóvenes y adolescentes absolutamente inmersos en una pasional sensación de inmortalidad propia de la edad.
De todos modos, esta serie rompe el molde ya que a diferencia del las últimas tendencias en historias vampíricas de tono fatalista y amores llenos de histeria, nos trasmite tanto realismo que hasta logra tener escenas con un dejo de parodia claramente intencional.
Engancha porque el espectador logra un viaje intenso, pero a la vez no necesita involucrar sus sentimientos más intrínsecos pudiendo luego, al finalizar el capítulo, tomar distancia y sonreír alegremente.
Puede que esa sea otra de las razones por las que True Blood me gusta más.
¡Hasta la próxima! ¡A seguir viendo buenas series! Luciana Ferdkin les saluda.